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Cuadernos Bonitos

Plumas estilográficas

Se dice que lo retro está de moda, y nosotros estamos de acuerdo. Agradecemos los avances de la tecnología que nos ayudan a mejorar los registros y comunicación, pero nada podrá reemplazar el arte de escribir y qué mejor que hacerlo con una pluma estilográfica. Si no lo has usado antes o estás pensando en regalárselo a alguien, te contamos todo lo que necesitas saber.

Tipo de plumas estilográficas según recarga

A diferencia de los bolígrafos o marcadores, las plumas son duraderas, pero su tinta no. Para lograr recargarlas tenemos 3 opciones fáciles:

Cartucho descartable

Como su nombre lo dice, estos cartuchos se sacan del cuerpo de la pluma y se reemplazan por otro. Su contenedor es más pequeño que otros mecanismos

Émbolo o convertidor

Para accionarlo debemos abrir la parte superior de la pluma y bajar el émbolo para vaciar de aire el depósito y luego succionar la tinta como si fuera una jeringa. Es necesario meter la plumilla en la tinta para accionar el mecanismo.

Mecanismo por pistón

Su accionamiento es diferente ya que el pistón se saca para luego introducir la plumilla en el tintero y a medida que hacemos presión hacia abajo, el depósito se va llenando.

Tipo de plumas estilográficas según trazos

Los trazos dependerán del tamaño de la punta y de la presión con la que se escriba o dibuje, así como del papel y calidad de la tinta. Por lo pronto podemos destacar 4 tipos de trazos bien definidos:

  • Extrafino (EF) – 0.6 mm
  • Fino (F) – 0.8 mm
  • Medio (M) – 1.0 mm
  • Grueso (B) – 1.2 mm

¿Qué es una pluma estilográfica?

Es una herramienta de escritura similar a un bolígrafo que contiene un depósito de tinta a base de agua en su interior la cual es recargable o desechable. La tinta es descargada a través de una plumilla que entra en contacto con el papel para permitir su escritura.

Plumilla

También llamado plumín, se encuentra en el extremo inferior de la pluma y es la que no ayuda a escribir. Este está elaborado de acero inoxidable u oro, materiales que son duraderos y resistentes a la corrosión de la tinta, a su vez permiten tener un trazo natural.

Aunque sus diseños pueden ser variables siempre tendrán un orificio en el medio lo cual ayuda a que el aire pase y un pequeño corte hasta el final por donde pasa la tinta. La forma en como se abra la punta podrá darnos trazos rígidos o flexibles logrando diferentes tipos de líneas.

pluma estilográficas

Cuerpo de la pluma

Esta se encuentra sobre la plumilla y nos permite manejarla. Su acabado puede ser en diferentes materiales como acero cromado o plástico con diseños y colores elegantes y resaltantes. Su forma será ergonómica o recta lo cual dependerá del tipo y frecuencia de uso, así como de gustos.

Tapa o capuchón

Estas protegen al plumín ya que son frágiles y sus puntas se pueden abrir. Pueden cerrarse a presión, con magnetos o por rosca. Frecuentemente tienen el mismo acabado del cuerpo de la pluma, pero dependerá del estilo o diseño de fábrica. Algunos cuentan con un clip que permite engancharlo en un cuaderno o bolsillo de alguna prenda de vestir.

Tipos de tintas

Usar una pluma estilográfica nos da estilo y distinción, sobre todo en estos días donde se aprecia tanto los artículos vintage o retro. Por eso no debemos descuidar el uso de la tinta correcta tanto en color, composición y calidad.

  • Tintas no pigmentadas están elaboradas a base de agua y colorante de fácil absorción en el papel y de fácil uso. Son las más utilizadas y no deterioran la pluma con el paso del tiempo.
  • Tinta pigmentadas están elaboradas a base de agua y disolvente ofreciendo mayor resistencia al agua y sol intenso. Si no se hace una buena limpieza y mantenimiento a la pluma esta se puede deteriorar fácilmente.
  • Tintas brillantes, están elaboradas con purpurina o pigmentos fluorescentes, un estilo poco común, pero que ayuda a resaltar palabras o dibujos.

4 pasos para limpiar tu pluma estilográfica

Una buena limpieza ayuda a mantener por más tiempo tu pluma contigo, así que no descuides este paso, el cual es muy sencillo, sobre todo si lo haces cada vez que recargues o cambies la tinta.

  1. Desarma por completo la pluma dejando cada pieza libre de otra. El cartucho debe mantenerse en forma vertical para evitar derrames si es que aún tienes tinta.
  2. Lavar con agua fría (no agua caliente) tanto la boquilla como el plumín y el convertidor hasta que no quede rastro de tinta. Si la tinta no sale fácilmente habrá que remojarlos en vinagre con agua en caso sea de aluminio, de lo contrario hacerlo con agua y amoniaco.
  3. Una vez que estén totalmente limpios, dejar secar al aire libre y asegurarse que no queden restos de agua que luego puedan malograr el plumín o boquilla.
  4. La parte externa también es importante, pasarle un trapo húmedo o un producto dedicado será más que suficiente. Si cuenta con diseños ranurados, se puede pasar un cepillo pequeño.

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